Conocí a Yolanda, Yoli como le dice su mamá, vía mail, me encontraba en Berlín y ella en San Francisco, toda nuestra comunicación se limito al mail, me contó de su boda, de las características y de lo que buscaba, hasta que un día nos vimos en persona, ella, su mamá y yo. Fue un rato muy ameno de platica y preguntas, en primera instancia me sorprendió mucho que de entrada, sin siquiera pensarlo, se eliminara cualquier sesión fotográfica que pudiera existir y nos quedáramos solo con la principal “obligatoria”, después entendí muy bien el por qué. Trabajar con Yolanda, pero principalmente con Manuel fue una experiencia enriquecedora en todos los aspecto, Manuel llevo al limite mi capacidad de conducción de pareja, he de reconocer que me hizo pensar mucho, me enseño que cuando las cosas o las personas son muy complicadas, muchas veces la opción mas fácil y sencilla es lo mejor. Les agradezco enormemente la oportunidad que me dieron de capturar estos momentos en sus vidas, muchas gracias a los dos y les deseo lo mejor que les puede desear uno para la vida, mucho éxito.







































